La 4T: estética de una nación
¿Qué aspecto tiene la nación imaginada por la Cuarta Transformación? Han pasado casi ocho años desde el comienzo de la 4T y, aunque se necesitarán más para determinar cuál será su legado estético en el largo plazo, sus códigos empiezan a ser reconocibles. Como destacan varios autores, durante el gobierno de AMLO se sentaron las bases de este nuevo régimen estético-político: la austeridad republicana, el protagonismo del Ejército, los rituales presidenciales, la recuperación del indigenismo y la pedagogía histórica, junto con la apuesta por las grandes infraestructuras. Tras su toma de posesión, Claudia Sheinbaum incorporó otros, como la apuesta por la ciencia y el ecologismo, pero, sobre todo, el lugar central de la mujer y la feminidad. Así lo sugiere el actual emblema del gobierno de México en el que aparece una joven de rasgos indígenas portando la bandera nacional. Si en el histórico lienzo La Libertad guiando al pueblo de Eugène Delacroix, la joven Marianne, enarbolando la tricolor francesa, encarnaba, simultáneamente, al pueblo, la nación y la revolución, la joven del emblema representa el sujeto colectivo imaginado de la nación mexicana. Aunque ya no como simple alegoría, sino como expresión de un compromiso con los derechos de las mujeres y, en particular, las indígenas.
Antes que inventar una estética nueva, la 4T recupera y combina repertorios simbólicos del pasado mediante los cuales el Estado mexicano se ha representado históricamente a sí mismo. Hallamos ecos del republicanismo decimonónico y la construcción del Estado-nación a través del ferrocarril y la presencia de instituciones de Estado como el Ejército en el territorio. Esta lógica territorial convergió después de la Revolución mexicana con el indigenismo de intelectuales como el antropólogo Manuel Gamio. Alfonso Fierro señala cómo la 4T recupera la lógica nacionalista posrevolucionaria: “forjar patria” implica condensar simultáneamente en un mismo proyecto el conocimiento y........
