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Se acabó la cuarta transformación: a correr todos

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22.08.2026

Las autoridades de Estados Unidos, de manera precipitada, pero contundente, abrieron la sucesión presidencial de México, la de 2030. Nos dijeron quién es su candidato: Omar García Harfuch; e, indirectamente, quiénes no lo son: los hijos de AMLO y los morenos más conspicuos. Respecto de éstos, de momento, no dieron nombres. Lo irán haciendo conforme alguna candidatura tome forma.

Era de esperarse que lo hicieran; pero nadie previó que lo hicieran de manera tan prematura y descarada. AMLO, en sus buenos tiempos, por menos hubiera salido a las calles a protestar por la intromisión indebida, a reclamar por el destape prematuro y por la ofensa a la soberanía nacional. No lo ha hecho. Parece que le teme a algo y que ese algo es muy gordo.

AMLO, desde ahora y hasta 2029, hará todo por impedir que ocupe la presidencia del país alguien ajeno a su rebaño: García Harfuch. El tabasqueño, antes de intentarlo, debe recordar dos cosas: una, que tiene cola que le pisen; la otra, que en el bullpen de los norteamericanos están calentando brazo Ricardo Salinas, Eduardo Verástegui y Claudio X. González, entre otros. Bien consideradas las cosas, García Harfuch pudiera ser un mal menor para él.

También existe la posibilidad de que las autoridades de Estados Unidos, por su parte, se encarguen de fortalecer a su candidato y de quemar a cualquiera al que le apueste AMLO. Al inicio, continuarán con el recurso de retirar las visas; como se aproxime el momento del destape, es de esperarse que elimine cartas a través de soltar información comprometedora e, incluso, de ser necesario, de solicitar la detención para fines de extradición, de quienes aparezcan como posibles candidatos de Morena. Al parecer, muy pocos están a salvo de predicamentos y hasta de sospechas........

© Proceso