¿Y si Cambio? ¿A qué costo estamos buscando el éxito?
No sé a ustedes, pero me llama la atención que cada vez son más los jóvenes adultos que parecen estar siempre en una aceleración constante, corriendo de un lado a otro, sentados en un café, sin parar el movimiento de sus piernas, pegados a una pantalla o en el trabajo, con la mirada perdida en el próximo “gran paso” y me pregunto ¿en qué momento empezamos a ir tan rápido sin detenernos a percibir nuestro entorno? ¿Por qué nos despertamos y lo primero que hacemos es revisar el celular? ¿Con quién competimos? Vivimos en una era de hiperconectividad y comparación constante, y el precio biológico a pagar es muy alto.
El Espejismo de las Redes Sociales
Nuestros esquemas mentales y pensamientos crean nuestra realidad, sin embargo, actualmente esos pensamientos están alimentados por el feed de instagram o tiktok, provocando que nos comparemos y que resulte en esta creencia de “no soy suficiente” porque no estoy haciendo lo mismo que vemos, en una realidad editada, que otros están haciendo; llenos de la tiranía de los “debería”, “debería estar haciendo más”, “debería haber logrado una carrera, un carro, un apartamento o… a estas alturas”. Esto nos empuja a una competencia, no por lo que verdaderamente necesitamos, sino por lo que creemos que el mundo espera de nosotros.
El Cortisol no Perdona
Cuando percibimos que estamos “atrasados” en la carrera de la vida o en el éxito esperado, se activa el eje del estrés, que genera la liberación de cortisol y adrenalina de forma crónica. Lo que muchos no saben es que además de manifestarse en forma de estrés, el cortisol es un supresor del sistema inmunológico y esa es la puerta de las enfermedades mentales y físicas ¡aunque usted no lo crea!
Al vivir en modo supervivencia:
– El cerebro pierde plasticidad, costando más la toma de decisiones y el aprendizaje
– El cuerpo se inflama........
