Universidad anclada en el pasado |
La universidad, concebida para ser motor intelectual del desarrollo, se ha transformado, en muchas latitudes, en una institución endogámica, una suerte de torre de marfil donde se veneran saberes del pasado mientras el mundo avanza a ritmo exponencial.
Esta fractura no es un accidente, sino la consecuencia directa de un valor distorsionado: la búsqueda, para el docente, de la “estabilidad” académica.
Lo que nació como garantía de libertad frente a vaivenes políticos, hoy es una inercia burocrática que penaliza la innovación, premia la antigüedad por encima del mérito y condena a las profesiones, a un subdesarrollo crónico.
Anacronismo profesional
El síntoma más evidente, es el anacronismo profesional. Las aulas operan como museos de la ciencia, pobladas por docentes protegidos por rígidas estructuras organizacionales,........