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Priorizar la educación

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23.04.2026

La necesidad de atender el frente de la educación en Colombia es crítica. Lo más grave de nuestra educación es la baja calidad y la falta de pertinencia; e igualmente, la cobertura, donde la educación media solo tiene una cobertura de aproximadamente el 60% y la superior del 50%, siendo la situación rural la más crítica.

Esta baja cobertura arrastra menos oportunidades de empleo y de reducción de la pobreza, ya que la educación es la que conduce a una real movilidad social y para lograr mayor equidad y mejores niveles de igualdad, son necesarias oportunidades de empleo formal, no en trabajos breves de prestación de servicios, como los millones que está dando el presente gobierno con criterio electorero.

También requerimos reducir los altos índices de informalidad, que están enmascarando el problema del desempleo, el cual parece haber disminuido, pero a costa de empleo informal y por cuenta propia.

Además, el país necesita para su desarrollo económico y social más profesionales, técnicos y tecnólogos, con estudios cuya pertinencia se alinee con las necesidades de las empresas o las demandas del mercado y la sociedad, así como la preparación y el apoyo para que los emprendimientos correspondan a estos mismos criterios.

La poca pertinencia en muchas de las carreras o tecnologías ofrecidas no es un problema nuevo y, aunque se ha trabajado en algunos avances, no es suficiente. Esta falla exige mayor coordinación entre universidades y escuelas técnicas y empresas, y abrir oportunidades de información, mercadeo y capacitación para emprendedores que están floreciendo en el país.

El informe de la OCDE señala que el primer filtro muestra dónde se estanca cada sociedad y cuánto logra que sus ciudadanos accedan a estudios que pueden representar una diferencia salarial significativa, pues “completar estudios superiores suele traducirse en mejores ingresos”. “Con esa base, el retrato colombiano es contundente.

El 32,7% de su población adulta no terminó el bachillerato, el 36,8% alcanzó la secundaria o un título similar y solo el 30,6% llegó a la universidad. Aunque ese último porcentaje indica una mejora frente a décadas anteriores, sigue mostrando un sistema donde gran parte de los ciudadanos no logra completar la formación básica. Y en un escenario económico que exige perfiles técnicos y profesionales más especializados, el país entra a competir con una desventaja visible”.

Los países que se han decantado por la educación terciaria y por fortalecer universidades, ampliar la formación técnica avanzada y vincular la academia con sectores de innovación, ingeniería, servicios profesionales y economías digitales, son los que se han convertido en polos de innovación y productividad.

En cuanto a calidad el rechazo de maestros y profesores oficiales a la evaluación incide gravemente en esta materia. La gravísima situación fiscal que deja este gobierno dificultará atender la urgencia de la educación, esto hace necesario priorizarla en los planes del próximo gobierno.  

MARÍA SOL NAVIA V.

Exministra.


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