Restan 21 semanas |
En las 21 semanas que le restan, la administración Petro definirá su impronta. Dos referentes: el presidente Obama volcó en sus últimos meses toda las capacidades de su administración en expandir en millones la cobertura del llamado Obamacare, el nuevo sistema de aseguramiento en salud calcado de la Ley 100.
Ratificó también el acuerdo de París contra el cambio climático, alcanzó junto con la Unión Europea el Acuerdo Nuclear con Irán, restableció las relaciones con Cuba y hasta se abstuvo en una resolución de la ONU contra los asentamientos de Israel en Palestina.
En los últimos meses de su gobierno, Santos completó el desmonte de las extintas Farc, logró la protección constitucional y la implementación normativa del Acuerdo de Paz, hizo el reconocimiento de Palestina como Estado, expandió el Parque Nacional Serranía de Chiribiquete a 4,2 millones de hectáreas y delimitó los 36 complejos de páramos del país.
A diferencia de otros gobiernos progresistas, que usaron el poder para consolidar sus reformas, el Gobierno insiste en dañar las empresas, tensionar las instituciones al máximo y evitar las restricciones constitucionales.
La primera marca de fuego será la que deje la tributación de emergencia: la imposición por decreto de un multibilllonario impuesto al capital empresarial exacerba la carga tributaria llevándola a niveles impagables, por lo que profundizará la caída de la inversión y la fuga de capitales.
Esta afectación tributaria antiempresa es injusta por selectiva -más del triple de tasa contra el sistema financiero y las actividades extractivas- y dañina por generalizada: ni las empresas educativas o productoras de bienes públicos están exentas.
Nos quedaremos con el trauma disruptivo que causarán las nuevas medidas administrativas para re-asignar los ciudadanos centralizadamente a las entidades promotoras de salud controladas por el gobierno, decisión tomada sin al menos consultarles previamente; después del desfinanciamiento este será el mayor cambio en décadas a nuestro sistema público de salud.
En materia fiscal, todos los indicadores y señales muestran que estamos cerca de perder el acceso a los mercados financieros: la prima de riesgo supera la de los países pares, los seguros de crédito (CDS) están como las tasas de interés (en pesos, en Unidades de Valor Real, en dólares) en máximos históricos.
El tesoro está en saldos mínimos y las tasas de corto plazo ya son mayores que las de mediano plazo. Rematamos con que los inversionistas y el mercado sólo conocieron hoy el plan financiero del Gobierno.
El puntillazo está en que en las próximas semanas habrá acuerdos negociados con varios grupos armados del narco que serán difíciles -si no imposibles- de cumplir: el desarme, la desmovilización y los derechos de las víctimas a la justicia no cuentan con respaldo legal.
Un fin desordenado de las siete u ocho negociaciones con grupos del narco dejará otra impronta: más riesgo para las comunidades y la fuerza pública en las zonas donde esos grupos se disputan las rentas del oro criminal y del narco. Es lo que recibirá el próximo gobierno. No podemos seguir por ahí.
Jorge Restrepo
Profesor de la Pontificia Universidad Javeriana.