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La fuente que se agota

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26.03.2026

Mal arranque de año para la economía colombiana. El indicador de actividad económica (ISE) creció 1,4% en enero, completando cuatro meses consecutivos de desaceleración y alcanzando el crecimiento más bajo desde noviembre de 2024. Esto confirma lo observado al cierre de 2025: el agotamiento del modelo de crecimiento basado en el consumo. 

La expansión del PIB se desaceleró a 2,2% anual en el cuarto trimestre, desde 3,6% en el tercero, con todos los componentes de la demanda perdiendo dinamismo. Entre el tercer y cuarto trimestre, la producción prácticamente se estancó. 

En términos trimestrales, la demanda interna cayó 1,0% (por primera vez desde el tercer trimestre de 2023). La demanda interna cayó como resultado del estancamiento del consumo de los hogares y del agotamiento de los impulsores de los últimos años: el boom cafetero, las remesas y el gasto público. 

Las remesas en pesos habrían alcanzado un máximo en 2025 y en 2026 caerían, consistente con menor crecimiento en dólares y con la apreciación prevista del peso. A su vez, los ingresos cafeteros se verían presionados por la caída del precio internacional del café y por afectaciones productivas asociadas a las lluvias de inicio de año. 

Asimismo, el limitado espacio fiscal obliga a un ajuste que inevitablemente implicará un frenón, como anticipa el propio —y poco creíble— Plan Financiero. A este agotamiento se sumó el desproporcionado incremento del salario mínimo, que afectaría la generación de empleo y que ya ha impulsado mayores tasas de interés y mayor costo de vida. 

A ello se añadió que el deterioro de la inversión se hizo más evidente, confirmando que el crecimiento sigue perdiendo tracción en sus bases más determinantes. Preocupan especialmente los retrocesos en industria y construcción, sectores con amplios efectos multiplicadores. 

La industria manufacturera, que venía recuperándose tras las caídas de 2023 y 2024, redujo su crecimiento anual de 4,3% en el tercer trimestre de 2025 a 1,1% en el cuarto, con contracción trimestral, y se contrajo en diciembre y enero en términos anuales. La construcción volvió a ampliar su brecha frente a niveles prepandemia, confirmando que uno de los principales motores históricos del ciclo económico sigue paralizado. 

La economía, por tanto, crecería cerca del 2% (nuestro nuevo estimado es 2,3%) en 2026, por debajo del 3% inicialmente proyectado, con una balanza de riesgos inclinada a la baja. Tal como se había advertido, el crecimiento reciente no era sostenible y empiezan a aparecer señales inequívocas de que el modelo de “vivir al debe” se agotó. 

La plata llega sola… pero también se va. Sin un repunte decidido de la inversión y del sector exportador, la economía seguirá atrapada en una senda de bajo crecimiento, mayor vulnerabilidad externa y menor capacidad de generar prosperidad sostenida. 

César Pabón

Director de Investigaciones 

Económicas de Corficolombiana.


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