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Víctor Corcoba Herrero: «De las crisis actuales, a las soluciones razonables»

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12.10.2026

La mayoría de las gentes emplean más tiempo y energías en hablar de problemas que en afrontarlos. Dicho lo cual, bajémonos de los pedestales corruptos, si en verdad queremos hacer frente a las múltiples crisis políticas, que han de pasar a ser más poéticas; más justas económicamente, aminorando las desigualdades con acciones sociales; creando entornos más inclusivos, sostenibles y cohesionados. Indudablemente, no es suficiente con dar ayudas de emergencia; más bien hemos de dar acompañamientos de servicio incondicional, lo que nos requiere a estar en guardia ante el profundo desgaste humanitario. En efecto, la solución no pasa por mirar hacia otro lado, aislándonos del mundo, sino en  estar vigilantes para no dejarse arrastrar por el desconcierto, el recelo o la dejadez generalizada.

El panorama no puede ser más desolador. Por desgracia, olvidamos que todos vamos en la misma barca. De hecho, en cantidad de ocasiones, se percibe que los derechos humanos no son idénticos para todos. Nos falta ética en los comportamientos y nos sobran ambientes de explotación, de inhumanidad y descarte. Tanto es así, que mientras una buena parte de la humanidad vive en la opulencia dominadora, otra parte ve su propia dignidad despreciada o pisoteada. Para empezar, como comunidad global que somos, no podemos permitir que ningún Estado dominador, lance ataques deshumanizantes contra otros, active el enfrentamiento y no el encuentro entre sí. Cabe reconocer, pues, que entre las causas más importantes del trance actual está la de tomar conciencia para cambiar de rumbo.

Ojalá sumemos fuerzas mar adentro, para restaurar principios y valores perdidos, en contiendas absurdas. Las fuerzas anímicas del espíritu, que son las que verdaderamente fecundan la vida en sociedad, son fundamentales para ser signo de unidad, sostener la expectativa y asistir a toda vida, rompiendo muros, sembrando actuaciones conciliadoras, extendiendo abrazos y tendiendo miradas que acaricien. Todo esto nos demanda acciones diferentes a las que cultivamos, que han de ser más corazón que coraza, protegiendo........

© Periodista Digital