«Temperar el mundo; deber de cuidado» |
En este momento, en el que proliferan multitud de angustias e incertidumbres, nos toca poner calma y acoger el don de la esperanza en nuestro vivir existencial. Estos síntomas de desorden revelan una enfermedad social en un mundo globalizado que demanda el deber de consideración, sobre todo en aquellos seres más indefensos, entre los que están los niños a los que hay que proteger contra el maltrato, la explotación y la trata de persona, al igual que a nuestros mayores, que teniendo en cuenta que superarán en número a los menores de dieciocho años muy pronto, las políticas deben garantizar un acceso equitativo a las prestaciones de jubilación, abordando las necesidades sanitarias específicas de cada sexo, reforzando los sistemas de apoyo social para aliviar la carga de las atenciones.
Debemos entrar en sanación con todo, también con la naturaleza y la economía. En este sentido, la diversidad biológica es crucial para la salud humana, el........