Negociación con Estados Unidos: el tablero secreto, la cautela…, los principios

Las Tunas.- El anuncio de las autoridades cubanas de que se está en un proceso de conversaciones con el Gobierno de los Estados Unidos instigó, para sorpresa de nadie, las especulaciones que ya existían en torno a un eventual intercambio.

Sin embargo, cuando se trata de una negociación entre dos países con una situación de beligerancia tan fuerte como la nuestra, este tipo de noticias o afirmaciones extremas para ganarse “Me gusta” o visualizaciones en redes sociales, deben verse con extrema cautela.

Y no solo por la desconfianza lógica hacia el adversario histórico, sino porque, en esencia, estos procesos siempre tienen varios niveles que funcionan de manera paralela; en su mayoría en las sombras.

El primero, el más importante y el que probablemente no conoceremos en mucho tiempo, es el que realmente está ocurriendo tras bastidores. ¿Qué se está diciendo exactamente en esos intercambios? Las declaraciones públicas, las afirmaciones de ambas partes, estarán siempre mediadas por la intención de influir en la contraparte y, al mismo tiempo, poner a su favor a la opinión pública. Por tanto, cada una de esas aseveraciones debe verse con lupa.

Lo que opinemos con relación a una negociación de esta naturaleza siempre tendrá un alto grado de incertidumbre. Por eso, no tuvieron sentido, ni lo tendrá en el futuro, emplear el tiempo en banas exigencias de una transparencia o la respuesta a especulaciones en nada responsables.

Más que dar sentencias concluyentes, lo que nos queda es inferir o suponer. ¿Cómo puede deducirse de qué se está hablando o qué características tiene el proceso? La única vía confiable, aunque no infalible, es hacerlo a partir de las regularidades históricas.

Cuando se publicaron las primeras versiones desde el lado estadounidense, allí también comenzaron a barajarse incluso nombres de posibles negociadores. Si efectivamente entonces estaban ocurriendo las pláticas, el revelarlas tendría el propósito de afectarlas, de sacarlas del plano secreto para introducir presión sobre la parte cubana.

La otra posibilidad, no menos factible, es que la filtración partiera de los enemigos del proceso dentro del propio aparato estadounidense, deseosos de torpedear cualquier acercamiento. Y si aún no se estaban realizando las negociaciones, habría sido un clásico "globo sonda": lanzar una afirmación para sondear la reacción de la otra parte.

Entender estas dinámicas implica además desterrar un error muy repetido: analizar a la conformación de la política exterior de los Estados Unidos como un ente monolítico. Su sistema político y los diferentes intereses que se mueven a su alrededor tienen, aunque puedan compartir principios comunes como el deseo de dominación, dinámicas y aspiraciones particulares.

El Departamento de Estado y su funcionariado tienen sus propias maneras de ver los procesos; la comunidad de inteligencia, las suyas; y dentro del Ejecutivo, el presidente y su círculo más cercano, las propias. Esto ha ocurrido en todas las épocas.

Quizás la única diferencia con la actual es que tenemos a una misma persona, Marco Rubio, simultaneando los cargos de secretario de Estado y asesor de Seguridad Nacional, lo que imprime un rasgo particular al concentrar en una sola figura influencias sobre el Ejecutivo que antes funcionaron como contrapesos. Con cuáles de estas ramas, incluso secciones dentro de estas, acaecen las pláticas es otra de las interrogantes sin respuesta exacta; pero de la cual depende........

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