Pequeñas f(r)icciones: La confianza de Jerí
Por un instante, el silencio llenó cada espacio del despacho presidencial. Ahí, en medio de esa quietud incómoda, el presidente José Jerí y el premier Ernesto Álvarez parecían estar librando una batalla visual, un inacabable y algo infantil enfrentamiento de miradas. La voz de Álvarez, de pronto, interrumpió la batalla.
-Señor presidente. Esto es un asunto muy serio. 38 chinos han entrado en Palacio desde que usted asumió el cargo.
—¿Y cuál es el problema? ¿Le molestan los chinos? —respondió preguntando Jerí, con una luz de desfachatez en sus ojos— ¿No será usted xenófobo?
—Esto no tiene que ver con la xenofobia. Y usted lo sabe. Esto tiene que ver con un tema de transparencia.
—¿Cómo sabe que han entrado 38 chinos a Palacio?
—Porque me han dado un reporte de los ingresos.
—Ahí está pues. Si están en el reporte, están registrados. Entonces, todo es transparente. Además, que hayan entrado no quiere decir necesariamente que yo me haya reunido con todos.
—Eso es verdad. ¿Con cuántos se ha reunido usted?
—Con todos.
—¿Con todos?
—No sé, fueron varios, pero no me acuerdo cuántos. ¿Realmente eso es importante? Yo no veo por qué hacen tanto escándalo.
Álvarez iba a hacer un comentario mordaz, pero se contuvo. Bien visto, aquella escena, al menos ese momento de la trama, más que a una reunión política se asemejaba a una de índole familiar: el padre lidiando con la displicencia de un adolescente.
—Pero eso no es lo peor —dijo el premier—. Lo peor es lo que andan diciendo por ahí.
—¿Quiénes? ¿Los chinos?
—No, los chinos no. Los que andan diciendo cosas por ahí son la gente de........
