La voluntad insuficiente |
Durante años hemos sido educados en una ficción cómoda: el cambio depende, sobre todo, de la fuerza interior. Si fracasamos, es porque “no tuvimos suficiente voluntad”. Si recaemos, porque “nos faltó carácter”. Es una concepción simple, tranquilizadora: todo ocurre —o no— dentro de nosotros.
El problema es que esa idea no parece respaldada por los hechos. Pero culpabiliza a la mayoría y conviene a algunos.
La psicología contemporánea viene insistiendo en algo disonante con el relato heroico del yo autónomo: la mayor parte de nuestras decisiones no se toman en el vacío, sino en situaciones concretas. Comemos, gritamos, postergamos, cuidamos o abandonamos no solo porque “somos así”, sino porque estamos ahí. Las circunstancias importan más de lo que nos gusta admitir.
Existe una noción interesante, poderosa: agencia situacional. No se trata de negar la agencia personal, sino de ponerla en su lugar. Ya no reside........