Dizque desboluartizado y todavía por descongresificar |
En una columna anterior comenté que la súbita aceptación del presidente interino José Jerí revelaba, sobre todo, la comparación con el mix de indolencia e insolencia de Dina Boluarte. Su proactividad y su estética bukeleana podían ser efectivas en lo inmediato, pero insuficientes para sostenerse si no había cambios reales en seguridad ciudadana, difíciles de lograr. También opiné que su futuro estaría marcado por cuán lejos lograra colocarse del Congreso, otro activo tóxico siempre dispuesto a sorprendernos para mal.
El presidente interino mantiene un ritmo intenso: habla cada día de seguridad y ahora viaja a regiones en un esfuerzo de escucha y autopromoción. Claramente, quiere dejar huella en la retina. Pero algunos hechos y dichos empiezan a sugerir que la seducción del poder podría estar nublando una visión más estratégica de su futuro político.
Es revelador, por ejemplo, que, al ser preguntado por la incapacidad del Estado para capturar a Vladimir Cerrón, respondiera que “no está a favor ni en contra”. ¿Cómo puede un presidente, jefe supremo de las........