Basura y arbitrios: por qué una solución de mercado sí puede limpiar las ciudades

En casi todas las ciudades del Perú se repite la misma escena: calles sucias, basurales improvisados e, inexplicablemente, vecinos resignados. El diagnóstico suele ser inmediato: los municipios no tienen recursos para pagar por un servicio de recolección, acopio y disposición de la basura generada por las ciudades. Pero el problema no es solo de dinero; es, sobre todo, de diseño institucional. No cobramos bien y, por lo tanto, no podemos pagar bien.

El servicio de limpieza pública debería financiarse con los arbitrios municipales. Sin embargo, en la mayoría de ciudades la morosidad supera el 50% y, en algunos casos, llega al 70%. Es decir, más de la mitad de los vecinos no paga por un servicio que es esencial. Y no pasa nada. No hay sanciones efectivas, no hay consecuencias reales y, muchas veces, tampoco hay un servicio que justifique el pago. Así se forma un círculo vicioso: no se cobra porque el servicio es malo y el servicio es malo porque no se cobra.

Ante este problema, reaparece una propuesta razonable: fortalecer el sistema de concesionar el recojo y la gestión de la basura a empresas privadas especializadas. Estas empresas tienen experiencia, economías de escala y capacidad de inversión. Este esquema ya existe en varios distritos de Lima y en algunas ciudades de provincias. Pero subsiste el problema de cómo asegurar que el concesionario cobre todos los meses y, por lo tanto, brinde un servicio........

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