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“ES LA ECONOMÍA, ESTÚPIDO” (PRIMERO)

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01.10.2019

Bajo este título, tomado de la ya famosa frase acuñada por James Carville, estratega de la campaña presidencial de Bill Clinton de 1992 que lo convertiría en presidente, vamos a iniciar una serie de escritos sobre el tema económico. Los voy a publicar semanalmente, todos corresponden a un extenso trabajo sobre lo que sucede en el ámbito económico, para luego poder abordar propuestas.

Estos artículos serán acompañados de revelaciones, de hechos que ocurrieron y que no se conocen; y, de elementos que han conformado una situación que considero importante entender. Este trabajo y estas informaciones no pueden estar exentos de autocríticas y precisiones, necesarias, sobre todo, de cara al futuro del país. El tema económico lo abordaremos siempre acompañado de reflexiones políticas puesto que, la economía, es el resultado de un pensamiento o una posición política determinada; no se puede entender la una sin la otra.

Tenemos que hablar de economía, abrir una gran discusión sobre qué ha sucedido en estos años de desastre madurista, entender cómo llegamos a esta situación de deterioro y destrucción; y, tal vez, lo más importante, cómo vamos a salir de este abismo en el que se encuentra el país. No permitamos que los factores políticos hegemónicos, desvíen la discusión con su propaganda e intolerancia, con el insulto o la provocación.

Creo firmemente que todo el pueblo venezolano y sus distintas organizaciones políticas o sociales, debemos abrir un espacio para el debate del tema económico, conocer y entender qué fuerzas y factores están actuando, qué tipo de economía tenemos y a qué modelo corresponde. Ésto ayudará a definir correctamente los elementos políticos en pugna y las posibilidades reales que tenemos de recuperar la conducción de la economía, preservar la soberanía, volver a la normalidad, tener un horizonte claro hacia el futuro.

La economía, siendo una ciencia, con reglas y características específicas, actúa en la dirección que le impriman los factores que la dirigen. Caso contrario, ella actuará de acuerdo con las fuerzas políticas o intereses que sean hegemónicos en la sociedad, en este caso, el sistema capitalista. Cuando el Estado renuncia o cede a la conducción o regulación de la economía, ésta queda bajo la dirección del mercado, que, aunque ha existido desde siempre, es a su vez manipulado por agentes y factores que se lucran de sus relaciones. Todo ello conforma un sistema interconectado con el mundo, que crea sus propias relaciones y mecanismos, y que actúa de manera precisa y brutal.

En el capitalismo globalizado, las economías más desarrolladas y las grandes corporaciones multinacionales, son capaces de expropiar las riquezas de toda una Nación, sus recursos naturales, el trabajo de sus habitantes, y sumirla en la más absoluta pobreza. Sin control del Estado, sin conducción, ni nada que le haga contrapeso, la economía de mercado, convertida en una especie de vórtice, es capaz de llevar a países enteros al abismo y luego, una vez extraídas sus riquezas, desecharlos, dejándolos inmersos en el caos de la disfuncionalidad y la inestabilidad permanente, como ha sucedido a lo largo de la historia reciente del orden internacional, donde existen países del primer, segundo, tercero y hasta del cuarto mundo.

Por supuesto que la clase política, los gobiernos y las élites, tienen una altísima responsabilidad en el desarrollo económico de su propio país. Unos asumen el papel de convertir a sus países en un anexo o satélite de otra economía, abriendo la puerta al saqueo y al despojo, recibiendo a cambio prebendas y apoyo político; mientras otros se plantean seriamente conquistar un camino propio, independiente, soberano, de desarrollo y bienestar para sus pueblos, al costo de lo que sea.

Siendo nuestra economía eminentemente petrolera, siendo el nuestro, un país productor de petróleo por más de cien años, con todas las deformaciones y mutaciones estructurales producto del modelo minero extractivo impuesto por las transnacionales desde principios del siglo pasado, el petróleo será eje central de este trabajo. El modelo petrolero, con sus ventajas y desventajas, tiene características y condiciones especiales, distintas, con derivaciones e impactos en las relaciones de trabajo y propiedad que, por supuesto, tienen sus expresiones económicas, sociales, espirituales, únicas, propias de nuestro país, y que ha marcado nuestra historia contemporánea, que será crucial para nuestro futuro.

“…por mas que te tongonees se te vé el bojote”

Creo que una de las cosas en la que todos los venezolanos estamos de acuerdo, es en el colapso de la economía bajo el gobierno de maduro. Lo mal que está todo. Es evidente que estamos ante una crisis económica de dimensiones de tragedia. Para un país como el nuestro, un país “ocho cilindros”, este conjunto de privaciones y dificultades económicas, son únicas en nuestros cien años como Estado petróleo. De un solo golpe, en apenas cinco años del peor gobierno de nuestra historia republicana, retrocedimos a la situación de desamparo, pobreza, debilidad y desesperanza de los terribles años gomecistas, de inicios del siglo XX.

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