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“Yo que sentí el horror de los espejos”

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15.09.2019

Desde la cúspide del poder se afirma que no hay proyecto alternativo a lo que propone el gobierno. Se sostiene que las principales candidaturas opositoras no son capaces de ofrecerle al pueblo boliviano un proyecto alternativo de economía, de Estado y de sociedad. Soberbios sostienen: si no tiene un proyecto alternativo, para qué se presentan a las elecciones.

La piromanocracia que nos gobierna no solamente ama el fuego, como promotor del desarrollo, sino también los espejos como proyecto político. En otras latitudes se denominó esta actitud de narcisismo-leninismo ideológico.

Jorge Luis Borges sostiene: “Yo que sentí el horror de los espejos, no sólo ante el cristal impenetrable donde acaba y empieza, inhabitable, un imposible espacio de reflejos, sino ante el agua especular que imita el otro azul en su profundo cielo, que a veces raya el ilusorio vuelo del ave inversa o que un temblor agita”. Los dueños del poder, contrariamente al inmortal argentino, no le temen a los espejos, en realidad los cultivan con engreimiento extremo.

El narcisismo-leninismo, especialmente cuando se habla del modelo económico, confunde la ilusión del reflejo que crea la propaganda, es decir de la imagen, (el ave inversa), con la realidad de los hechos. Por ejemplo, toda vez que presentan las cifras macroeconómicas –frente a los espejos de sus consignas y ante los estandartes del llunquerío que agitan los ciegos de futuro– vuelven a enamorarse de sí mismos, una y........

© Página Siete