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Nerón de Orinoca

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24.08.2019

Hay fuegos de vida y fuegos de muerte. Fuegos como el de Prometeo, que se sacrificó para que el conocimiento permitiera la evolución de la civilización, y fuegos de la estupidez humana, que son los que destruyen el planeta.

El fuego de la inteligencia permite crecer y anima la espiritualidad creativa, y el fuego del amor enriquece las relaciones entre los seres humanos y hace de la sexualidad un ámbito hermoso, como lo describe con tanta lucidez Octavio Paz en La llama doble.

También hay fuego en el infierno de los cristianos, que sirve para aterrar a los ingenuos y castigarlos en vida. Y hay fuego en la tierra, que destruye lo que tomó muchos siglos construir.

En estos días hemos tenido en Bolivia un ejemplo doloroso del fuego destructivo causado por la indolencia de un gobierno incapaz. No es un fuego casual el que arrasó la Chiquitania, no es “mala suerte” ni castigo de algún dios: es producto de la insensatez, de la estupidez humana y del oportunismo de corto plazo.

En julio tuve oportunidad de recorrer con mi hija mayor, mi yerno y dos de mis nietas la zona de la Chiquitania que ahora ha sido envuelta por las llamas. Estuvimos en San José de Chiquitos, luego en Chochis, la........

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