Irán y Cuba, doble final del siglo XX |
EEUU tuvo en la segunda mitad del siglo XX dos grandes enemigos que sobrevivieron a la Guerra Fría: Cuba e Irán. Aunque la vieja geopolítica acabó acercándolas, las revoluciones cubana e iraní nacieron de procesos y con propósitos completamente diferentes. Una fue laica, caribeña, finalmente comunista; la otra religiosa, persa, finalmente fundamentalista; las dos se alimentaron de un impulso nacionalista y decididamente anti-imperialista o, mejor dicho, anti-estadounidense. Reveses inesperados, EEUU nunca pudo olvidar ni Bahía de Cochinos (1961) ni la retirada de la embajada de Teherán (1979), dos humillaciones atesoradas con rencor en la memoria elefantiásica del imperio.
Irán, tras el inesperado empate en la guerra con Irak (1980-1988), se convirtió en una potencia regional capaz de intervenir, de manera directa o indirecta, en Palestina, en Líbano, en Siria, en Yemen y en el propio Irak; Cuba, mucho más aislada, sobrevivió con concesiones mayores en el marco de la Guerra Fría, pero mientras las dictaduras derribaban las esperanzas de América Latina se convirtió, sin embargo, en una gran potencia simbólica, como la pequeña Galia que resistía los embates del imperio más poderoso de la historia de la humanidad. Cuando Jomeini se impuso a las otras facciones y proyectos de la revolución iraní, los intelectuales occidentales (entre ellos Foucault, que inicialmente la había apoyado) se desmarcaron rápidamente; Fidel Castro, por el contrario, concitó a su alrededor el fervor entusiasta de varias generaciones de intelectuales y rebeldes latinoamericanos y europeos. Irán, si acaso, siguió siendo apoyado por su "función" geopolítica, como guijarro en la bota imperialista, mientras que Cuba, incluso mucho tiempo después de su final político,........