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Llamar a la cosas por su nombre: no es un ataque preventivo sino una intervención ilegal

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28.02.2026

Lo que estamos viendo estos días no es un “ataque preventivo”. Tampoco es una “intervención humanitaria”. Es, con todas las letras, una intervención ilegal. La ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán no responde a una agresión inmediata, no cuenta con el aval del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y no puede ampararse en el derecho a la legítima defensa. Es un acto unilateral de fuerza que vulnera la Carta de Naciones Unidas y ahonda en la demolición del ya muy erosionado orden internacional.

Conviene llamar a las cosas por su nombre. No hay pruebas de un ataque iraní inminente que justificara una acción de esta envergadura. Lo que sí hay es una operación cuidadosamente planificada que persigue, al menos, un triple objetivo estratégico.

El primero, degradar las capacidades militares iraníes —no solo su programa nuclear, sino también su infraestructura de misiles y su capacidad convencional— con la expectativa de debilitar al régimen desde dentro. La apuesta parece clara, asfixiar militarmente al Estado iraní para favorecer un escenario de desestabilización interna que permita una nueva movilización popular y, eventualmente, un cambio de régimen. Sin invasión terrestre. Sin coste político directo para Washington o Tel Aviv. Una ingeniería de poder que confía en que el colapso llegue por implosión.

En esa ecuación aparece un nombre: Reza Pahlavi, hijo del último sah y figura instalada........

© Público