Ben Gvir exhibe lo que Europa tolera

La escena parecía diseñada para el consumo interno de una parte de la sociedad israelí radicalizada por meses de guerra, miedo y deshumanización. "¡Bienvenidos a Israel! ¡Aquí mandamos nosotros!", proclamaba Itamar Ben Gvir mientras decenas de activistas internacionales de la Flotilla Global Sumud aparecían atados, arrodillados y custodiados por fuerzas de seguridad israelíes tras haber sido interceptados en aguas internacionales cuando se dirigían a Gaza. La imagen no era un exceso aislado ni una improvisación desafortunada. Era, precisamente, el mensaje político que el ministro de Seguridad Nacional quería proyectar, el de la exhibición descarnada del poder, la humillación del otro y la normalización pública del castigo.

Ben Gvir no es un actor marginal dentro del actual Gobierno israelí. Representa, más bien, la cristalización de una deriva ultranacionalista y supremacista que ha ido penetrando progresivamente en las estructuras del Estado. Que un ministro celebre públicamente la humillación de civiles internacionales detenidos y difunda las imágenes como trofeo político es en sí mismo una muestra de la impunidad con la que se mueve Israel en la escena internacional. Y si a ello sumamos la naturaleza de las críticas posteriores la cosa empeora ya que, si bien, tanto Netanyahu como el ministro de Exteriores, Gideon Saar, se apresuraron a condenar las formas, no lo hicieron con el fondo del asunto.

El propio Netanyahu afirmó que Israel "tiene todo el derecho" a impedir la llegada de flotillas a Gaza y que el problema residía únicamente en que la actuación de Ben Gvir "no está en línea con los valores y normas de Israel". Saar, por su parte, reprochó al ministro haber causado “daño deliberado al Estado”. La cuestión, por tanto, no era la detención en aguas internacionales, ni el bloqueo sobre Gaza, ni las imágenes de personas maniatadas y arrodilladas. El problema era el impacto reputacional.

Ahí reside el verdadero núcleo político de esta controversia. La reprimenda no responde a una reflexión ética ni jurídica sobre las actuaciones del........

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