Crucemos El Umbral de Primavera

Pocas cosas hay más grises que una ciudad sin alma. Y llama la atención que ninguna alcaldía, por ejemplo, reconozca que su ciudad carece de alma. Ningún ciudadano, incluso el más crítico con la gestión y las características de su localidad, afrontará con madurez que habita en un espacio carente de identidad. Porque todavía hay quien piensa que una ciudad abarrotada de turistas, llena de bares y terrazas, con cinco despedidas de soltería por metro cuadrado y con una múltiple variedad de franquicias, ya lo tiene todo hecho. Ahí reside la equivocación.

Porque las ciudades no se reconocen por la cantidad de cajeros automáticos que tengan ni por la arquitectura sin historia del Zara de turno. La identidad y el atractivo de esa ciudad está en el patrimonio cultural que sea capaz de conservar. Y cuando hablo de patrimonio cultural no solo me refiero a monumentos y lugares históricos. Estoy hablando de librerías, teatros, cines o museos. Eso que visitamos y elogiamos cuando vamos a otras ciudades y capitales pero que estamos viendo desaparecer de nuestro paisaje urbano y parece que nos diese igual. 

Leo con cierta rabia que echa el cierre El Umbral de Primavera, un referente del off teatral madrileño y un espacio seguro para todas esas personas que, alguna vez, hemos sentido que no le interesamos a esta ciudad. Los que alguna vez cruzamos el umbral sabemos que ese lugar es un desafío........

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