Con el cáncer de páncreas no se debería jugar

Lo que la prensa anuncia es nada menos que "la primera terapia efectiva contra el cáncer de páncreas". Y, como es lógico, cientos de enfermos desesperados corren a escribir a Mariano Barbacid, solicitándole la terapia o participar en las pruebas, en las que sean; que prueben en ellos todo lo que quieran. Hay que ponerse en ese pellejo atroz. En el estar sentenciado a muerte —el de páncreas pasa por ser el más agresivo de todos los cánceres— y que, de pronto, en esa celda de corredor de la ídem, se crea ver que la maciza puerta de metal se entreabre, y una rendija de luz se cuela por ese estrecho ángulo. Poca y triste luz, pero luz; una raya amarilla y resplandeciente en la oscura pared. ¿Quién no correría a escribir a Mariano Barbacid?

Lo que queda al cocer el asombroso titular es científicamente mucho, y mediáticamente casi nada. Se ha efectuado un experimento prometedor con 45 ratones y "han aparecido un par de moléculas que apuntan muy........

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