Irán: noches de juerga bélica, mujeres y drones rosas

Cuentan que Hassan Sabbah (m.1098), fundador del grupo partisano Hassaniyun (cuyo significado es "los adeptos de Hassan", mal traducido a las lenguas europeas como "los asesinos"), consiguió captar a miles de personas para lanzar su hazaña religiosa dirigida no solo a someter, sino a asesinar a los sultanes y emires del imperio islámico. Y no sólo con un discurso reformista, sino recreando el "paraíso" que el Corán promete ,-¡sólo a los hombres!-, en la mismísima tierra de su cuartel, ubicado en las montañas de Alamut, al norte de Teherán.

Allí se les ofrecía una bebida (mezcla de leche y una mítica hierba Huma no identificada) y hachís. Una vez en el trance, se les trasladaba a un jardín con abundantes manjares y bellas doncellas. Tras recobrar los sentidos y, de nuevo en la tierra seca, se les advertía que si querían lo soñado deberían convertirse en "fedaínes": que son quienes sacrifican su vida por una causa.

Hoy, el Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica (los CGRI), una compleja organización criminal, utiliza los mismos textos religiosos para manipular a las masas, dándoles un toque rocambolesco sacado de las películas de Federico Fellini y de Luis García Berlanga. Convierten las plazas publicas de las ciudades iraníes, -que tienen incrustada la sangre de decenas de miles de manifestantes de las protestas del enero pasado por el Pan y Libertad-, en los escenarios de dantescos espectáculos de guerra, sexo y dinero con el fin de apuntalar a la caquistocracia islámica que presume desde su ignorancia y prepotencia inmortal y a prueba de bombas.

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Así empezaron las noches de "mujeres y guerra", en la campaña "Jan-fada" (sacrificando la vida), centradas en el amor a la muerte y una apología bélica con toque femenino. Todo esto dentro de un régimen que no sólo encabeza a todos los países del mundo por matar a sus propios ciudadanos, sino también el que más ahorca a mujeres y menores. Ellas son las nuevas candidatas a carne de cañón de los hombres en el poder, pero no para proteger la patria. A diferencia del nacionalcatolicismo, el fascismo islámico detesta la nación. Lo suyo es la Umma, la supuesta comunidad islámica sin fronteras.

Que los CGRI hayan tenido que recurrir a la Patria Persa e incluso afirmar que Ali Jamenei (uno de los criminales más prolíficos de la historia reciente de Irán) es la reencarnación de Ciro el Grande, autor de la primera declaración de derechos humanos de la humanidad, demuestra el agotamiento de un discurso medieval, discriminatorio, clasista y misógino en un Irán que, desde la instalación del ayatolá Jomeini en Teherán por Jimmy Carter, entró en dos choques de civilizaciones con la teocracia totalitaria.

Decía Erich Fromm que personas fascinadas por la muerte, el control y la destrucción, no ven a los humanos como seres con dignidad, sino como objetos para poseer y someter.

Mujeres falanges islamistas

Mientras el Tribunal Supremo de la Inquisición chiíta ha confirmado la pena de horca para la presa política Zahra Shahbaz Tabari, de 67 años, ingeniera de energías renovables, acusada de tener una pancarta reivindicativa en su domicilio, al CGRI se les ha ocurrido una nueva fórmula para el uso instrumental de la mujer con el fin de renovar sus fieles diezmadas: reunir a cientos de mujeres y niñas, todas vinculadas a la oligarquía gobernante, en unas noches de jolgorio, para que el mundo viera que a los yihadistas chiítas la vida de los iraníes y la destrucción de este milenario país por los misiles y bombas de EEUU e Israel, carece de importancia mientras ella sobreviva. La "sección femenina" del fascismo hipermasculino........

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