Irán ante el fin de la 'caquistocracia' islámica

1. El pasado 28 de diciembre, los comerciantes del bazar (la burguesía tradicional) de Teherán, que como la mayoría de los iraníes desayunan informándose del tipo de cambio del dólar para planificar sus gastos diarios, al ver que el rial iraní había sufrido una nueva y drástica devaluación, bajaron las persianas y se echaron a las calles. Horas después, una veintena de universidades y algunos otros actores sociales en 46 ciudades del país se habían unido a los bazaríes

2. En dos semanas, un dólar había pasado de cambiarse por 1.200.000 riales a 1.400.000. En una década, el billete con la imagen de Jomeini ha perdido un 2.800% de su valor frente a la moneda del "Gran Satán", y hace dos años el billete verde valía 820.000 riales. Lo mismo ha pasado con el euro, que el año pasado se cotizaba en 855.000 riales, y ahora en 1.700.000, haciendo que el poder adquisitivo real cayera más del 55%. El índice de precios al consumo ha aumentado entre 14 y 15 veces. Las familias, en vez de alquilar viviendas pagan por vivir en las azoteas o en cuartos trasteros, mientras caminan sobre un mar de oro negro. El 10% más rico de la sociedad controla casi la totalidad de la renta y las riquezas de la nación. ¡Esa es la voluntad de Alá!, afirma el determinismo islámico.

3. El Gobierno cortó el mes de octubre los subsidios y las ayudas a 14 millones de familias vulnerables por "falta de dinero", mientras transfería unos 1.000 millones de dólares al Hezbolá libanés –según revelaba el Departamento del Tesoro de EEUU sin que el régimen lo desmintiera– tanto para su guerra religiosa como para los negocios personales.

4. Cerca del 80% de los hogares iraníes se encuentran por debajo del umbral de la pobreza global; 7 millones de personas viven en la pobreza absoluta y casi 40 millones en la pobreza relativa. Entre ellos no hay ningún clérigo y tampoco ningún miembro del Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI), entidad cuya misión no es proteger a Irán sino a la teocracia mediante una dura represión interna y la expansión del islam chiíta.

 5. La Teocracia Totalitaria Islámica (TTI) no sólo es una dictadura religiosa donde los tribunales de la inquisición juegan un papel fundamental en el control social, también es un feroz capitalismo de los nuevos ricos que ignora las demandas de subsistencia de la población, cuando el reparto justo de la renta del petróleo fue una de las demandas básicas de la revolución de 1978 contra la dictadura del Sha. Los iraníes no se jugaron la vida contra los tanques del Sha para que haya más mezquitas de las que el Sha había construido para contener el avance del marxismo en el país. El Ayatolá Jomeini, el gran representante del populismo (término que indica la táctica de la extrema derecha en la oposición de adoptar las consignas de la izquierda con el fin de ganar adeptos y legitimidad estafando a sus seguidores), prometió agua, luz, vivienda y transporte gratuitos y lanzó consignas antiimperialistas (confundiendo a la izquierda iraní que al principio lo calificó de teólogo islámico de liberación, inexistente en esta religión). Un mes después de tomar el poder aseguró que "la economía es de los burros", o sea, que exigir la inversión de la renta del petróleo en el bienestar del pueblo era una insensatez. Más tarde, entregó esta renta al CGRI y sus sucursales en el Líbano, Irak, Siria, Yemen y Gaza para ocupar el espacio de la izquierda y del nacionalismo árabe, en una especie de cruzadas contra el sunismo y el judaísmo, sacrificando cientos de miles de vidas en su proyecto del Gran Islam (versión islámica del Gran Israel), y........

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