Para qué sirven los villanos con una soga y una copa de champán

El ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben-Gvir, se paseaba el pasado lunes por los pasillos de la Knéset con una exultante alegría, blandiendo una copa de champán y abrazándose a sus compañeros de partido. Grita emocionado. Lleva un pin en la solapa que representa una soga, una desvergonzada exhibición de su propuesta que por fin el pasado lunes se materializó. El parlamento israelí aprobó la llamada Ley de Pena de Muerte para Terroristas que él mismo había impulsado. Se trata de una nueva medida legal que permite a los tribunales militares israelíes ejecutar a los palestinos. Sí, solo a los palestinos, a aquellos que, dice el texto, maten a un ciudadano israelí “con el objetivo de negar la existencia del Estado de Israel”. Es decir, un colono que matase a decenas de palestinos estaría exento, porque no cuestiona la existencia de Israel. Porque de eso va el régimen de apartheid, de someter a una parte de la población -los nativos- a una legislación especial, a un estatus diferente, a una persecución constante.

La ley permite, además, las ejecuciones secretas por ahorcamiento, con lo que se ensancha la capacidad del Estado para eliminar a quien considere sin dar demasiadas........

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