Al borde de los tuyos o los míos

Esta semana firmaré esta columna, como todas las que he escrito; pero no va a ser mía, por mucho que sea yo quien le ponga el texto. Prometo que son mis dedos los que teclean estas palabras, mi cabeza la que las dicta, mis ideas las que expreso pero al final serán solo el resumen y la conclusión de lo que alguien, cuyo nombre no puedo revelar, me ha dicho -sabiéndolo o sin saberlo-. 

Trabaja en un establecimiento que visito con frecuencia. Siempre nos hemos sonreído por sus pasillos. Nos caemos bien y ambos lo sabemos, aunque hasta ahora no hubiéramos descubierto hasta qué punto, siendo unos completos desconocidos, nos apreciamos. Me atrevo a decir que de alguna manera nos queremos.

M. esta vez se atrevió. Se acercó y me habló susurrando. Me dijo: no me puedo creer lo que están haciendo. He dejado de creer en la Justicia y en los medios. Ya no escucho las noticias. Me casé gracias a Zapatero. Me voy........

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