El Frente Popular, la serpiente y el conejo
"Sí, el fascismo morirá. Pero ¿habrá de morir tan sólo por explosiones de entusiasmo?"
"Qué podemos aprender del pasado?", se preguntaba hace unos días la alcaldesa de Wuppertal, una ciudad al oeste de Alemania. Me habían invitado a hablar de alianzas antifascistas y hacerlo desde las experiencias de los Frentes Populares. ¿Qué podemos aprender del pasado? es una buena pregunta, sintetiza un anhelo, más que una búsqueda, el de responder a uno de los grandes debates de nuestro tiempo.
El llamamiento a ese acto lo expresaba así: hoy en día, todos tenemos la impresión de sentir una sensación palpable de impotencia. ¿Qué hace falta para darle la vuelta a ese sentimiento —el de ser un conejo frente a una serpiente, ante un cambio imparable, un auge del fascismo, un "giro a la derecha", una extrema derecha en el poder— y convertirlo en su contrario?
Me sorprendió que se identificaran con un conejo indefenso frente a la serpiente del fascismo. Algo no me cuadraba (luego les cuento por qué) aunque entiendo la mirada: hoy, las fuerzas de extrema derecha están de nuevo a punto de entrar en el Gobierno en muchos países, mientras que la izquierda se encuentra dividida, así que es lógico que nos preguntemos qué pueden aportar las experiencias históricas a las estrategias antifascistas en la Europa actual.
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