Diez momentos perturbadores en una semana infame

Uno pensaba que ya estaba curado de espanto, pero ha bastado una semana como la anterior para constatar hasta qué punto se puede andar equivocado. ¡Qué regusto más amargo han dejado los diez momentos a los que aquí me voy a referir! Ha habido más, pero en este caso me voy a ceñir a diez nombres, a diez escenas que han tenido lugar en tres importantes juicios que se celebran a la vez, algún que otro acto institucional y un hostigamiento callejero del todo inaceptable. Diez impactos que dibujan un panorama de impunidad, memoria selectiva, comisionistas sin pudor y toxicidad que en los últimos días nos han dejado a muchos con cara de pasmo y una insoportable sensación de impotencia. 

1. Jordi Pujol sale indemne

Doce años hace que confesó públicamente poseer un fortuna en Andorra que jamás había declarado. Hasta el lunes pasado no compareció en la Audiencia Nacional, donde se le eximió de toda culpa porque el “pobre hombre”, de 95 años, no anda ya en condiciones de prestar declaración. El tribunal, tras un nuevo examen forense y una breve entrevista con el ex president, concluyó que su estado cognitivo no le permitía participar con plenitud en el proceso. El viejo y “honorable” patriarca abandonó la sala sin tener que declarar. Ni devolución del dinero ni asunción de responsabilidades políticas por parte de quien construyó un sistema clientelar durante los 23 años en que presidió la Generalitat de Catalunya. Y ahí andan ahora sus hijos, declarando en un juicio donde, mire usted por dónde, los medios apenas se hacen eco al tiempo que el común de los mortales no podemos evitar una indignante sensación de tomadura de pelo.

2. Soraya Sáenz de Santamaría: “No recuerdo” o “no me consta”

También vimos desfilar la semana pasada por los aledaños de la Audiencia Nacional a la otrora poderosa vicepresidenta del Gobierno en tiempos de Mariano Rajoy. Caso Kitchen, ¿eso qué es?, le faltó decir porque, en la línea de quien fuera su jefe y de su eterna adversaria María Dolores de Cospedal, al declarar siguió el guion habitual de los altos cargos del PP en este procedimiento: amnesia selectiva. “No recuerdo”, “no me consta”, “no tuve........

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