Peinado dejó su fusil
Después de dos largos años de tramitación, el juez Peinado ha culminado, con un auto de fecha del 11 de abril de 2026, la insólita instrucción de unas diligencias previas centradas en la búsqueda de hechos delictivos que pudieran ser atribuidos a Begoña Gómez Fernández, esposa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Las incidencias que han concurrido en su actividad judicial no tienen precedente en los anales de la historia de la judicatura, ni aunque nos remontásemos al reinado de Fernando VII. Las decisiones erráticas, estrambóticas, de difícil lectura y carentes de fundamento alguno han sido el hilo conductor que le ha llevado a esta meta final, pendiente de unos trámites que le llevarán inexorablemente a entregar un mamotreto judicial de miles de folios innecesarios al magistrado al que, por turno, le corresponda tramitar y presidir el juicio por jurados y dictar sentencia según el veredicto de sus componentes.
Ante el aplauso de los medios de comunicación de la derecha, la impasibilidad de la actividad disciplinaria del Consejo General del Poder Judicial y el apoyo de la mayoría de las asociaciones judiciales, ha perpetrado decisiones insólitas en un Estado de derecho. Se necesitaría un libreto para relatarlas todas, pero basta con citar algunas. Para comprobar si la querellada Begoña Gómez Fernández era la esposa del presidente del Gobierno no era necesario invadir la sede del poder ejecutivo. Solo se explica si lo que........
