La primera víctima de cualquier guerra es la verdad |
Hace más de veinte años, a propósito de la guerra de Irak, Ryszard Kapuściński publicó una breve reivindicación del legado de Heródoto. El cronista griego, dice Kapuściński, fue no solo el primer reportero de la historia sino además un maestro para todo aquel que quiera ejercer con dignidad el periodismo. Heródoto asumió la misión de viajar y dar testimonio. Era un patriota pero no se permitía una palabra de odio ni descalificaba a otros pueblos como enemigos. Cada vez que dos culturas se enzarzaban en un enfrentamiento, su compromiso con la verdad lo llevaba a recoger las razones de todas las partes para que los lectores pudieran formarse su propio juicio.
Los tiempos cambiaron y Heródoto pasó a ser un nebuloso espectro del pasado. La guerra de Irak, contaba Kapuściński, fue también una guerra de propaganda entre CNN y Al Jazeera. Cada cual mostraba la vertiente del conflicto que le resultaba más conveniente. De aquí se deduce una famosa sentencia sin autor conocido: "La primera víctima de cualquier guerra es la verdad". Kapuściński aludía así a su amigo Phillip Knightley. En el libro La primera víctima, el periodista australiano argumentaba que las redacciones de los periódicos distorsionan a conveniencia el material crudo recogido por los reporteros de guerra.
Ahora que las tecnologías digitales han acelerado la historia, la invasión de Irak nos parece casi tan lejana como las andanzas de Heródoto. En gran medida, los........