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El límite de lo decible

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16.09.2026

La tangana empezó el 4 de septiembre en el estadio MetLife de Nueva Jersey. Durante la gira estadounidense de Ed Sheeran, el rapero Macklemore reiteró su apoyo al pueblo palestino cantando a todo pulmón la canción "Hind’s Hall" mientras las pantallas gigantes reproducían imágenes de las protestas estudiantiles. Los lobbies sionistas, bañados en lágrimas de cocodrilo, reclamaron el veto al artista entre acusaciones infundadas de antisemitismo. Macklemore respondió durante el concierto del día 5 con una alocución a sus seguidores judíos: repudiar un genocidio no es ninguna modalidad de odio étnico, religioso o cultural.

Las razones del rapero estaban bien fundadas, pero los tentáculos de Netanyahu no tienen el cometido de prevenir la animadversión contra los judíos sino de silenciar toda tentativa de crítica política. Robert Kraft, dueño y señor del Gillette Stadium, apeló a una supuesta "retórica antisemita" para justificar su veto a Macklemore. Como los grupos de presión presionan, el magnate y CEO de The Kraft Group utilizó su red de contactos para extender la censura a otros estadios. La promotora Messina Touring Group decidió sacar a Macklemore del cartel para salvar la gira de Ed Sheeran.

Cuando se conocieron los pormenores del boicot, el músico británico despachó la controversia con unas palabras genéricas contra el dolor que se causa "en ambos bandos". En cualquier caso, defendió el derecho a separar su carrera profesional de los discursos........

© Público