La dignidad de la familia de Déborah Fernández |
Casi dos años antes de la entrada en vigor de la Ley Integral contra la Violencia de Género, una joven viguesa de 22 años fue asesinada por alguien a quien nunca se ha podido, o se ha querido juzgar. La víctima era Déborah Fernandez, una estudiante de Diseño que salió a correr por la playa Samil la mañana del 30 de abril de 2002 y cuyo cuerpo sin vida apareció diez días después en un arcén del municipio de O Rosal, a 40 kilómetros de su vivienda, y rodeado de prueba falsas. 24 años después del crimen que marcó a una generación de adolescentes gallegas, el homicida de Déborah sigue suelto y su familia cansada de la Injusticia con mayúsculas y la mediocridad de los investigadores que recogieron, analizaron y custodiaron pruebas desde su desaparición. Y es que durante años no hubo una sola declaración en sede judicial y una de las principales esperanzas para la investigación, el móvil de Déborah -en manos de la Policía Nacional desde el momento de la aparición del cadáver- acabó extraviado para volver a ser encontrado en........