Yo soy la justicia y la inquisición española

Como buena parte de quienes no tenemos ni pajolera idea de Derecho, yo he sacado mis conocimientos jurídicos del cine y, en concreto, de Hollywood, una factoría de imágenes que nos ha proporcionado un fabuloso elenco de togados a lo largo del pasado siglo. En la cúspide, presidiendo el tribunal de Núremberg como Dios Padre el mundo, está Spencer Tracy en Vencedores o vencidos (1961), un actor al que casi siempre se olvida en las listas de las bestias sagradas del séptimo arte y que, sin embargo, podría encabezarlas casi sin despeinarse. Con su aire de abuelito bonachón, casi distraído y al mismo tiempo enérgico e inquebrantable, Tracy en la piel de Daniel Haywood representa la ecuanimidad, la ética, la honradez, esa milagrosa combinación que rara vez traspasa la pantalla.

En España -al igual que en el resto del mundo, imagino- no es fácil encontrar un Daniel Haywood en carne y hueso. Sin embargo, me resulta imposible olvidarme del juez Castro, quien se atrevió a........

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