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Métete tu dios donde te quepa

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12.05.2026

La sorpresa no es que los predicadores evangélicos hayan asaltado el metro para sembrar migrañas mediante la palabra de Dios: la sorpresa es que no lo hubieran hecho hace décadas. Desde siempre, los vagones de metro han sido un espacio idóneo para la proliferación de todo tipo de plagas -cantautores, raperos, acordeonistas, guitarristas, sordos que escuchan partidos de fútbol a todo volumen, señoras que explican recetas a voces por el móvil-, de modo que los predicadores ya estaban tardando en intentar colocarnos también sus mierdas. No incluyo entre las plagas a los mendigos y vendedores ambulantes que intentan ganarse la vida a salto de estación porque entiendo que molestan estrictamente lo mínimo y cada cual se gana la vida como puede. Nunca se sabe cómo puede acabar uno, sobre todo cuando uno empezó cobrando recibos puerta a puerta y vendiendo enciclopedias a domicilio.

Entre los músicos ambulantes a veces aparece un auténtico virtuoso, muy superior a cualquiera de los borregos y mostrencos que inundan las ondas de radio; lo que pasa es que cuando........

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