Garamendi el diligente

A Garamendi, en algunas fotos, se lo ve ligeramente inclinado hacia la derecha, masajeándose la cintura, como si acabara de cargar él solo un saco de cemento de cien kilos y le doliera la espalda. Jamás protesta, sin embargo, porque el jefe de la patronal no es uno de esos operarios flácidos y quejicas que a la primera de cambio piden la baja, sino un currante todoterreno de los que cantaba Luis Aguilé, de los que tiran palante así llueve, truene o haga un sol de justicia. A ver, tampoco es que Garamendi tenga que colocar ladrillos a cuarenta grados a la sombra, pero acarrear los cien kilos de cacicadas e insensateces que suelta en cada comparecencia debe de pesar lo suyo, como si llevara a todas horas un saco de cemento incorporado en la jeta. El tío tiene 68 años encima y está como nuevo, intacto, prácticamente sin estrenar, como para seguir trabajando otros 68. Ahí, dando ejemplo.

Porque Garamendi, el diligente, predica la cultura del esfuerzo sin practicarla, un "haz lo........

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