No ser hombres, no ser niña

Decían "pero bueno, Cristina, si ya has conseguido el cargo, ¿por qué te pones tan pesada?", y yo me sentía mal y también culpable. Pensaba entonces "pero no el sueldo, coño, me habéis dado un cargo de jefa de loquesea, pero un tercio menos de sueldo que al tío que tiene el mismo puesto". Lo pensaba y al principio no lo decía, porque yo soy de las que fuimos educadas para ser hombres, crecimos empeñadas en ser hombres, domadas para serlo: acaba tus estudios, cursa una carrera universitaria, busca un puesto de trabajo, pelea con uñas y dientes por subir, por trepar, por encaramarte al lugar ese desde el que la élite de los hombres mira al mundo como entomólogos crueles. Pensaba lo del salario y, al principio, me callaba. Porque ya tenía el cargo. "¿Qué más quieres, Cristina? Qué pesadita te pones".

Recuerdo las películas que........

© Público