Hagamos nosotras lo que los medios no hacen con las asesinadas
Hay días en los que un hombre asesina a una mujer y no pasa nada. No es que no ocurra. Ocurre, pero no pasa. No abre, no ocupa, no interrumpe, no molesta. No obliga a mirar. Así que no lo ves.
La realidad que conocemos, más allá de los pequeños mundos que cada una habita, es la que ofrecen los medios de comunicación. Últimamente estamos observando cómo los asesinatos de mujeres aparecen—si aparecen— como notas de agencia, en la cuarta o quinta pantalla, sin ilustrar, incluso en una esquina, sin ningún análisis o mirada al margen. Aparecen, en definitiva, en lugares donde la vista no tropieza, donde la conciencia no se activa y la urgencia no existe.
Entonces lo que se instala no es el crimen, sino algo más "eficaz": la idea de que ese crimen no importa lo suficiente. Y he escrito "eficaz" porque no me cabe duda de que se trata de una opción, una decisión consciente dentro de las estructuras mediáticas. Nada sucede por azar en la creación de la opinión pública.
Esto no es un accidente. Tampoco es el resultado inevitable de la rutina informativa. No se trata de la consecuencia mecánica de la abundancia de noticias. No es "que haya muchas cosas" o "que todo no cabe". Es una resolución que llega desde el ámbito donde se toman las decisiones en los medios. O, más allá, ya no hace falta ni que esa decisión se tome y se comunique. Puede que se sepa, así de........
