Una resistencia antitrumpista

 Los últimos emplazamientos trumpistas a Europa, con el intento de apropiación y control de Groenlandia, bajo soberanía danesa, ‘por las buenas o por las malas’, sus amenazas a los países solidarios con Dinamarca, y las filípicas dirigidas a los dirigentes europeos reunidos en Davos, el foro del capitalismo mundial, han terminado por tocar la fibra sensible de las élites europeas, que han mostrado su indignación.

Particularmente, el líder liberal centrista canadiense, Mark Carney, ha respondido con claridad a lo que considera una ruptura de la alianza atlántica, haciendo un llamamiento al rechazo a esas pretensiones prepotentes contra la soberanía de un país socio.

El acuerdo marco negociado entre Trump y el sumiso secretario general de la OTAN, Rutte, parece que deja fuera el cambio de soberanía o el empleo unilateral de la fuerza militar por parte de EEUU, aunque le garantiza su mayor presencia militar, el refuerzo de su papel en la seguridad -occidental- en el Ártico y sus rutas marítimas, con participación de la OTAN, y su acceso prioritario a los recursos naturales de la gran isla. Todo ello, sería aceptado por los dirigentes daneses y groelandeses, desactivando la irritación europea, incluso con cierto alivio de no iniciar una confrontación seria.

La estrategia trumpista está definida: objetivos de máximos, con chantajes y amenazas y, según las capacidades y resistencias del contrario, negociación prepotente de lo sustancial con concesiones secundarias o reelaboraciones discursivas para su consumo interno, con refuerzo de su dominación global.

Las élites europeas son conscientes de que no cuentan con el apoyo ciudadano a su docilidad ante las imposiciones de la actual administración estadounidense, regidas por criterios neocoloniales y postdemocráticos. Para legitimarse ante su ciudadanía, deben distanciarse de una imagen de sumisión y articular algunos discursos críticos.

Lo significativo de este momento es que algo se ha movido en la UE en cuanto a expresar, no solo palabras de contrariedad, sino elementos de disuasión… simbólicas: la amenaza de contramedidas arancelarias o la presencia de unos destacamentos militares.

Lo que sí se ha levantado ha sido un clamor entre expertos y la sociedad civil sobre el........

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