El requiebro o piropo |
Antaño nos legó, no se sabe si inocente o de acción directa, palabras que exigían sacarse el sombrero, para pedir permiso e ingresar en la atención de la mujer, adolescente o adulta.
El requiebro o piropo era una expresión mínima sin pretensión a nada, y no buscaba una respuesta porque era una luz o chispa educada lanzada al aire, para reconocer la belleza o el donaire sin pretender invasión a la distancia de la persona.
Expresar “que lindos hoyuelos” o” que bella sonrisa” se asemejaba a dejar posar una flor en el umbral y seguir de largo sin vigilar la........