En el mundo enrevesado que estamos viviendo, todo es posible, incluyendo la inteligencia artificial. Se entremezclan fácilmente las verdades y mentiras, el respeto se difumina, el objetivo es el enriquecimiento o sobrevivencia, depende de cada ser humano.

¿Qué más nos puede pasar, cuando el destino del país pretende definirse en un encuentro cocalero?

Con el raciocinio herido o menospreciado, escuchar a quién dice defender a los indígenas que “el sol y la luna se ocultarán” si no se elige ovejunamente a su patrón, ¿qué más discriminación y agresión que esa?, por un dizque matemático, que no sabe hacer elementales operaciones aritméticas.

Ahora en otra conversión, solemnemente dictamina que solo un indígena puede ser presidente de Bolivia. Entonces, que le pregunte a su alter ego ¿por qué evitaron que Choquehuanca sea el candidato en lugar de Arce?

No dudo que siendo la mayoría indígena, como en Sudáfrica, el presidente siempre sea aymara o quechua, pero, ¿por qué un cocalero, estigmatizado?

Mi recordado amigo “Loco” Villarroel decía con mucha razón, que de cualquier árbol genealógico que se sacuda caerían sombreros de chola, para señalar que la mayoría de los bolivianos somos mestizos.

La única revolución nacional fue en abril de 1952, nos guste o no, porque introdujo cambios históricos.

Muchos se cambiaron de apellidos para ascender socialmente, pero el verdadero ascenso es la profesionalización o éxito económico, en diferentes campos.

El fenómeno perverso que ocurre en la actualidad, con excepciones, es que mandan los peores, sobre los profesionales de extracción indígena, con prepotencia e ignorancia.

Paradójicamente, son blancoides, como Richter o García Linera, los portavoces oficiosos de las corrientes azuladas. ¿Dónde están los indígenas?

Estuvieron en el trópico, aprobando precipitadamente consignas mal redactadas, como las novedosas auto expulsiones de sus “hermanos”.

El masismo despilfarrador irrespeta al pueblo boliviano, cree que son amos y señores del país y que están por encima de la ley.

Los que no estamos de acuerdo, tenemos la obligación de encontrar una alternativa. Para eso, se debe hacer política, pero, para satisfacción de los oclocratas, la mayoría no quiere hacerlo, por instinto de preservación.

Mis circunstancias

MOISÉS REVOLLO

Periodista deportivo

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Tiempo de consignas

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05.10.2023

En el mundo enrevesado que estamos viviendo, todo es posible, incluyendo la inteligencia artificial. Se entremezclan fácilmente las verdades y mentiras, el respeto se difumina, el objetivo es el enriquecimiento o sobrevivencia, depende de cada ser humano.

¿Qué más nos puede pasar, cuando el destino del país pretende definirse en un encuentro cocalero?

Con el raciocinio herido o menospreciado, escuchar a quién dice defender a los indígenas que “el sol y la luna se ocultarán” si no se elige ovejunamente a su patrón, ¿qué más discriminación y agresión que esa?, por un dizque matemático, que........

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