Se percibía que hace años estamos mal en el fútbol, pero no imaginamos semejante magnitud y que podía ser cada vez peor, lo que al final ocurrió, tras el dinamitazo del propio presidente de la denostada Federación Boliviana de Fútbol.

En el primer inventario de los escombros, se encuentra que la plaga de la corrupción irrumpió en el más popular de los deportes, causando un daño inconmensurable en su andamiaje, que nadie sabe cuánto y cómo tardará en recuperarse.

Muchos culpables, pocos identificados, cero credibilidad, mil dudas, poca transparencia, desconfianza total, malos colaboradores. Principal responsable, el capitán de la nave naufragada.

Aparte del severo daño moral, todavía no se cuantifica el daño económico que sufrirán los clubes profesionales y aficionados, por la impericia de los dirigentes y personal rentado, que no supieron prever y evitar el descalabro.

La pesadilla continúa y las consecuencias de los errores no tardarán en ahondar la crisis que ya los tenía a muchos al borde de la quiebra, por exceso de gastos e insuficientes ingresos, que a la mayoría les impide cumplir obligaciones que se multiplican cada día.

La justicia, así como se la conoce en la actualidad, demorará una eternidad con plazos renovables en la investigación y posterior procesamiento de los principales responsables o cabezas de turco.

El torneo violento o forzado de tres meses locos, que todavía precisa de la improbable bendición de la Conmebol, no remediará los problemas del fútbol boliviano, solo es una salida improvisada.

Ya se habla de la refundación del fútbol, pero se acrecienta la duda de si los actuales conductores tendrán la talla y visión como para emprender tamaña empresa de construcción, de un negocio o industria, todavía no entendida en Bolivia.

El manejo gerencial que se precisa, debe comenzar por reducir máximo a 12 los Clubes de la llamada División Profesional y señalar el camino que les corresponde a las asociaciones departamentales en el desarrollo del fútbol.

Otra tarea necesaria es exigir, sin excepciones, el cumplimiento de los requisitos establecidos para otorgar la licencia de funcionamiento a los clubes.

El ventilador sigue funcionando y la cloaca está destapada, habrá nuevos capítulos truculentos.

(CONTINUARÁ)

Mis circunstancias

MOISÉS REVOLLO

Periodista deportivo

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El cataclismo del fútbol

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07.09.2023

Se percibía que hace años estamos mal en el fútbol, pero no imaginamos semejante magnitud y que podía ser cada vez peor, lo que al final ocurrió, tras el dinamitazo del propio presidente de la denostada Federación Boliviana de Fútbol.

En el primer inventario de los escombros, se encuentra que la plaga de la corrupción irrumpió en el más popular de los deportes, causando un daño inconmensurable en su andamiaje, que nadie sabe cuánto y cómo tardará en recuperarse.

Muchos culpables, pocos identificados, cero credibilidad, mil dudas, poca transparencia, desconfianza total, malos colaboradores.........

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