El amaño de partidos, los sobornos y las apuestas ilegales en el fútbol son actividades altamente perjudiciales para la integridad y credibilidad del deporte, así como para la confianza de los aficionados y la industria en su conjunto; la reacción, ante esta práctica nociva, será muy negativa y conllevará una serie de acciones a nivel institucional, legal y ético.

Estalló como una bomba la grave denuncia del presidente de la Federación que, en el momento menos oportuno, desencadenó lo peor que le puede pasar al debilitado o limitado fútbol boliviano.

El impacto provoca que nadie esté libre de sospecha, ni siquiera el denunciante, porque se trata de la cabeza máxima del ente que controla este deporte, que tiene la autoridad y mecanismos para hacer cumplir el estatuto y reglamento.

Sin embargo, se debe reconocer la valentía u osadía demostrada en su delación, que parece un harakiri, por las graves consecuencias que ocasionará en el endeble mundillo de nuestro fútbol.

El siguiente paso ineludible es poner nombres a los involucrados en los hechos delictivos, para no embarrar injustamente a inocentes dirigentes, entrenadores, jugadores, árbitros. Solo los pasa pelotas están exentos de cualquier culpa.

Más allá de todo, preocupa la precipitación del titular federativo, que a la moda de la política actual, se cree dueño de todo, porque antes de dinamitar la estructura, debería haberse reunido con dirigentes del clubes profesionales y asociaciones, para informar, escuchar y plantear salidas o soluciones a la crisis.

La paralización de los campeonatos de fútbol es un golpe mortal, al fútbol en general, propiciado desde la misma cúpula.

Por otro lado, después de la denuncia de ilícitos en resultados de partidos de fútbol, la confianza y credibilidad se hicieron añicos.

Las dudas pasaron a certezas, lo que se veía en los arbitrajes desastrosos, ahora es la certidumbre de que varios partidos estaban arreglados e influenciados, hasta por el VAR, como dijo el propio presidente.

En la crisis más profunda y tenebrosa del fútbol boliviano, la Federación debería reencaminar su gestión, para recuperar alguna fiabilidad, perdida, por convalidar habilitaciones fraudulentas, que acabaron con la esperanza de una nueva imagen.

(CONTINUARÁ)

Mis circunstancias

MOISÉS REVOLLO

Periodista deportivo

[email protected]

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Bomba de fragmentación

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31.08.2023

El amaño de partidos, los sobornos y las apuestas ilegales en el fútbol son actividades altamente perjudiciales para la integridad y credibilidad del deporte, así como para la confianza de los aficionados y la industria en su conjunto; la reacción, ante esta práctica nociva, será muy negativa y conllevará una serie de acciones a nivel institucional, legal y ético.

Estalló como una bomba la grave denuncia del presidente de la Federación que, en el momento menos oportuno, desencadenó lo peor que le puede pasar al debilitado o limitado fútbol boliviano.

El impacto provoca que nadie esté........

© Opinión


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