Paridad sí, pero no así
Es verdad que somos un país ejemplar en cuanto a la paridad de la participación de las mujeres en las listas y en las candidaturas electorales.
La paridad en las listas electorales para las elecciones municipales significa que debe haber una proporción equilibrada de mujeres y hombres entre las personas candidatas que presenta un partido político. Este avance se consiguió gracias a la lucha comprometida de las propias mujeres y de cierta apertura del movimiento político que detentaba en ese momento el poder. También se puede afirmar que esta propuesta no cayó bien a los ojos de muchos hombres que no querían perder sus privilegios. Por esta razón se presentó por venganza el Acoso y la Violencia Política contra las mujeres. Entonces, nuevamente ellas se defendieron, consiguiendo la aprobación de la Ley 243, precisamente contra ese mal. De esta forma se puede afirmar que todo avance de la situación de las mujeres, cualquier logro no es gratis, es resultado de luchas, de dolores y conquistas contra un sistema patriarcal que persiste en la actualidad. Entonces, es necesario ampliar la paridad a los niveles ejecutivos de los gobiernos municipales que es donde se definen las políticas, los principios y propuestas municipales mediante la elaboración de los planes y presupuestos.
Pero, por otro lado, es bueno decir que los programas electorales para las elecciones subnacionales no consideran como importante la necesidad de avanzar en propuestas que asuman la necesidad de desarrollar proyectos y programas para mujeres, que se orienten a superar la situación de desigualdad en que se encuentran y la pobreza que sufren mayormente las del área rural y de las áreas periurbanas de las ciudades. En general, el género femenino tiene menos posibilidades para la igualdad de oportunidades. Tiene menor acceso a fuentes de empleo adecuados, es el que menos tiene títulos propietarios de sus viviendas, las mujeres tienen mayor carga de trabajo con sus roles domésticos y de cuidados pues en los planes se valoran más proyectos de infraestructura y de cemento que el cuidado de la vida de seres humanos y de la naturaleza.
Y aún más preocupante es la persistencia y la ampliación de la violencia contra las mujeres llegando a niveles extremos como son los feminicidios. Es que parece no importar a los políticos que aspiran a ocupar la dirección municipal que lo más importante es la vida y el cuidado de ella. En casi todos los programas electorales para el GAMC no existen propuestas para resolver o disminuir estos problemas que afectan a la mitad de la población,
Estas son las razones por las que se plantea la necesidad de desarrollar políticas de Despatriarcalización que significa trabajar por la igualdad entre hombres y mujeres, significa conseguir la corresponsabilidad de los cuidados entre mujeres y hombres, con la comunidad, con el mercado y con el Estado (GAMC).
No podemos hablar de despatriarcalización si hacemos muy poco para disminuir los índices de violencia contra las mujeres y por el contrario los hombres se victimizan y quieren anular la Ley 348 y muchos políticos hacen coro a este pedido.
Entonces, la paridad debe traer consigo propuestas de despatriarcalización y si no sucede eso, la paridad, a pesar de ser un gran avance, solo será un número vacío de contenido y será un instrumento de acoso y violencia política.
Por esta razón, las mujeres no quieren hacer carrera política por las condiciones agresivas de la gestión política.
