Treinta años y una brecha pendiente
El 29 de febrero de 1996 marca un hito histórico para la democracia en Cochabamba. La Asociación de Concejalas y Alcaldesas de Cochabamba (ADECO) cumplió en febrero 30 años. Desde 1996 las mujeres decidieron que el destino de sus municipios no volvería a escribirse sin su participación.
Bajo la presidencia de Gregoria Hinojosa, ADECO se ha consolidado como la voz de las autoridades municipales mujeres. Su trabajo abarca desde la defensa frente al acoso y la violencia política hasta la incidencia activa en los 47 municipios y en la Autonomía Indígena Originaria Campesina de Raqaypampa.
Uno de sus aportes ha sido la formación y profesionalización del liderazgo femenino a través de su Centro de Educación Alternativa, que ofrece la carrera de Técnico en Gestión Municipal, una propuesta académica única en el país.
Este aniversario también invita a una reflexión, ante las próximas elecciones. Datos de la Fundación Jubileo sobre las candidaturas para las Elecciones Subnacionales 2026 revelan que, pese a los avances normativos en paridad y alternancia, las brechas de género persisten.
De las más de 18.200 candidaturas habilitadas a nivel nacional, se evidencia una brecha general del 7.50%. No obstante, la desigualdad se profundiza al analizar la jerarquía de los cargos:
• En las suplencias: se registra una paridad casi exacta (50.05% mujeres frente a 49.95% hombres).
• En las titularidades: donde se concentra la capacidad real de decisión y ejercicio del poder, las mujeres alcanzan solo el 43.99%, mientras los hombres ocupan el 56.01%.
La diferencia de 12.02 puntos porcentuales en las titularidades confirma que el sistema político boliviano continúa relegando a las mujeres a roles secundarios o de reemplazo, limitando su acceso efectivo al poder.
Celebrar los 30 años de ADECO es reconocer que la lucha por la equidad no ha terminado. No basta con cumplir formalmente las cuotas de género si, al momento de definir quiénes asumirán la titularidad de los cargos, los partidos políticos siguen inclinando la balanza hacia los hombres.
Una democracia donde las mujeres no ocupan al menos el 50% de las titularidades es, en los hechos, una democracia incompleta. La brecha señalada por Jubileo no es solo un dato estadístico; es una deuda pendiente con la justicia social.
Abogada. Directora de la Oficina Jurídica para la Mujer y la Fundación Kallpa
