Los primeros cien días de Rodrigo Paz
Desde el primer día, la crisis económica marcó la agenda del gobierno de Rodrigo Paz. No fue una decisión estratégica ni el eje central de su propuesta electoral, sino una imposición de la realidad. El déficit fiscal de dos dígitos, la fragilidad externa y el agotamiento del modelo económico heredado fueron los hechos que empujaron al presidente y a sus ministros a actuar sin pensar demasiado, con todos los aciertos y desaciertos que el apuro conlleva.
El hito central fue el Decreto Supremo 5503, anunciado a los 40 días mediante un mensaje presidencial sorpresivo. La puesta en escena delató la trascendencia que el Ejecutivo atribuyó al decreto: trajes oscuros, corbatas, tono solemne. La medida fue presentada con rodeos y a grandes rasgos, pero la ciudadanía no tardó en descubrir que, finalmente, había llegado el ajuste del precio de los combustibles. La gasolina pasó a costar 6,96 bolivianos el litro y el diésel 9,60.
Tres semanas después, el decreto fue abrogado ante la masificación del rechazo social, pero sobrevivió un elemento clave para la economía: los nuevos precios de los combustibles. En ciertos círculos, comenzó a circular la idea de que el decreto habría sido deliberadamente diseñado como una medida amplia y ambiciosa para resistir las previsibles protestas, ceder en lo necesario y preservar lo central. Una suerte de jugada maestra al estilo “Juego de tronos”, esa serie cuya intriga política fascinaba al propio Barack........
