La pérdida del mar boliviano no fue por una guerra

Sobre el mar boliviano y como se perdió, no fue por una guerra, menos por una derrota, más bien por traición de parte de la oligarquía minero feudal de entonces (Arce, Pacheco y Aramayo, junto a Campero), quienes canjearon o regalaron nuestro mar a precio de gallina muerta al interés empresarial anglo-chileno.

Los hermanos chilenos tienen que saber que está claro que Chile y Bolivia como países, no son colectivamente responsables de la mediterraneidad de este último; si lo son las minorías dominantes que, al apoderarse de sus estados, llenaron sus bolsillos a espaldas del interés nacional. Los beneficios del territorio y la costa que perdió Bolivia, tienen un beneficio ínfimo para el pueblo chileno; al contrario, el gran favorecido, es la empresa privada que saca jugosos dividendos explotando sus recursos naturales, como es el caso del agua, al privar y encarecer el agua dulce a los pobladores del norte de Chile y destinarlo para alimentar la industria minera y ahora la agroindustria.

Los hermanos Chilenos tienen que saber que gracias al territorio cercenado a Bolivia, no su Estado, más bien la empresa privada, se benefician en más de 100.000 millones de dólares anuales, producto de la explotación del cobre, del litio, de plata y oro y varios recursos del entonces departamento del Litoral que le quitaron a Bolivia; a esto se suma los beneficios de la riqueza pesquera de los más de 400 km., de costa marina, la energía geotérmica,  los ingentes recursos hídricos que tiene esta zona, que tiene como fuente las permanentes cumbres nevadas de la Cordillera Occidental.

Bolivia, a pesar de tener una enorme riqueza natural que debería permitirle a Bolivia tener un nivel de vida superior, se debate en la pobreza, la dependencia y el atraso, debido precisamente, a acciones que le privaron y prohibieron a explotar estos recursos, que desde el siglo XVI, cuando la invasión europea y, luego después de su independencia, le pusieron un candado blindado al beneficio de sus recursos. A esta cruda realidad, se suma desde 1879 la mediterraneidad a la cual está obligada a someterse.

Más allá de que en Bolivia, sus clases dominantes sean los responsables por el resultado de haber perdido su cualidad marítima, sumado al fallo de la Haya en el 2018, que, dicho sea de paso, no se desprende una obligación jurídica que comprometa a Chile a negociar una salida al mar con soberanía para Bolivia, puede y se debe procurar que en este tema, sea tratado multilateralmente, se involucren otros agentes de la comunidad internacional -no solamente que el Estado chileno, tengan la obligación de abordar y remediar esta situación que, repetimos, raya en la injusticia; por tanto, tiene que estar claro para Chile que, mientras no se cierre esta herida profunda que sangra día a día, a partir del apropiarse indebidamente del mar de los bolivianos en 1879, nunca este país,  dejará de soñar por conseguir una salida al océano Pacífico.

FRANZ GUSTAVO MORALES MÉNDEZ

Docente investigador UMSS


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