El Pacto juega sus restos
San Francisco – California. Conocidos los resultados de las últimas encuestas, todo parece indicar que el triunfo presidencial de Iván Cepeda, está asegurado. Analistas y expertos en el manejo de estrategias electorales, están cansados de recomendarle a los contradictores y antipetristas furibundos, no gastar más neuronas a la táctica de ofender y atacar descomedidamente al presidente Gustavo Petro y su gobierno, creyendo que por esa vía logran aniquilar a ese líder indiscutible y conductor de masas, para alzarse con el triunfo presidencial. Los resultados de la última encuesta de Invamer, son una prueba palmaria de que despellejar sin misericordia alguna a Petro, es lo más estúpido que han podido hacer; pues la favorabilidad del Presidente Petro, a seis meses de finalizar su gobierno, llega al 50%; que corresponde a la misma favorabilidad que tenía al inicio de su gobierno y que tiene a todos sus opositores, más locos que un trompo sereque.
Si los opositores quieren volver a tener chico para llegar a la casa de Nariño en un futuro lejano, tendrán que aplicar una reingeniería total a su forma de hacer la política y la visión de país que hoy tenemos la mayoría de colombianos. Si quieren ser alternativa real para recuperar el poder más adelante, como es normal en toda sociedad democrática; tendrán que untarse de pueblo con sinceridad y formular propuestas que estén dirigidas a cerrar la brecha entre los ricos y los pobres que son la inmensa mayoría de colombianos, que en los gobiernos anteriores a Petro, estuvieron condenados a la miseria y el abandono del estado, que había sido capturado por la elite más voraz, criminal y excluyente del mundo. La acción política y la plataforma ideológica de los movimientos y partidos políticos de hoy en Colombia, tendrá que desarrollarse a partir de las encíclicas Petrus Novus, Petrus Legatum Iustitia y Petrus Radix Iustitia, que coloca al ser humano por encima de cualquier valor o consideración material. La política como arte de gobernar, administrar los asuntos públicos y organizar el tejido social, tiene como fundamento al pueblo soberano, tal como así lo definió Abraham Lincoln, hace cerca de dos siglos, en su histórica frase: “Con el pueblo, por el pueblo y para el pueblo”. No le falta razón a la cucha Belarmina, que hoy le niega el voto a tanto político mentiroso que le ofrece el oro y el moro. Belarmina le responde sabiamente a todos los politiqueros de turno: “No quiero Papelitos, ni palabras zalameras; quiero realidades”, parodiando al legendario músico popular Rómulo Caicedo (q.e.p.d.), quien fuera su artista preferido, hasta que éste colgó los guayos, hace casi 20 años.
Dando por descontado y de manera anticipada el triunfo de Iván Cepeda; lo más importante que los colombianos nos jugamos el próximo ocho de marzo, es la elección del congreso de la república. El Pacto Histórico está obligado a elegir más de 30 senadores y el doble de representantes a la cámara, como herramienta indispensable para terminar la tarea de reformas emprendidas por el presidente Petro, en las batallas sin cuartel, que le ha tocado librar contra el establecimiento político y económico del país, que se niegan a aceptar las reformas propuestas por el gobierno; y que a cambio de ello, se han jugado todos sus restos para que el gobierno Petro fracasara; pero que hoy lloran lágrimas de sangre, porque ese hombre de cuerpo menudo, los tiene acoquinados chupando pavimento a pleno rayo de sol.
De nada nos sirve elegir a Iván Cepeda como presidente, sino logramos elegir el mayor número de congresistas, que garanticen la aprobación de las reformas pendientes y la convocatoria forzosa de una asamblea nacional constituyente, que aseguren la reforma a profundidad del sistema de salud, la reforma política, la justicia, los órganos de control y el régimen tarifario de servicios públicos, que pide a gritos la inmensísima mayoría del pueblo colombiano.
La lista del Pacto Histórico al senado de la república, con el apoyo de millones de colombianos, debe producir un resultado boyante, que le de tranquilidad al nuevo presidente que elija el Petrismo popular y los colombianos que creemos en el final del estado de cosas que aniquilo la esperanza de ver un país y una sociedad mayoritariamente prospera; que por fortuna tiene como cabeza de lista a una aquilatada mujer como Carolina Corcho, que en los debates a que ha sido convocada, ha dado muestras de solvencia intelectual y firmeza en la defensa de sus convicciones, la sustentación programática del Pacto Histórico y el conocimiento del país; razones suficientes que me impulsan a cantar mi voto por el pacto Histórico al senado de la Republica y la Cámara de representantes. Ni un paso atrás, como así lo dice y repite el jefe de la camada, Gustavo Petro Urrego.
El compromiso político de las regiones y del Huila en particular, con el Petrismo popular y el Pacto Histórico, es mayúsculo; pues de las regiones saldrá la mayoría de congresistas en la cámara de representantes, revalidando y superando el número de curules que hoy tiene el pacto histórico.
Nota de cierre: El resultado obtenido por Roy Barreras en la encuesta Invamer, refleja en gran medida la molestia del Petrismo Popular conformado por todos los matices de expresión política; por su ambición desmedida, de alimentar una jugada politiquera, de someter a las mayorías que apoyan a Cepeda, a través de resultados obtenidos con maquinarias y procedimientos que hoy ya no tienen cabida, como forma de hacer política.
