A otro perro con ese hueso |
A escasos 55 días de la primera vuelta presidencial, asistiremos a la más vibrante polarización de los dos extremos en disputa electoral; léase derecha extrema representada por el Uribismo, que si bien es cierto aún está con vida, se escuchan sus últimos estertores; frente al progresismo democrático, que reúne diversas fuerzas políticas y de opinión, personificados en el Petrismo popular que se resguarda bajo la sombrilla del Pacto Histórico, convertido en la primera fuerza política de Colombia, que recorre los pasillos del congreso de la república, las calles y caminos de ciudades, pueblos y veredas, bajo el liderazgo poderoso del presidente Gustavo Petro, su bancada parlamentaria y los millones de colombianos de todas las estirpes, que respaldamos con firmeza y valor civil, la candidatura presidencial de Iván Cepeda.
En la coyuntura actual, el centro político no tiene la entidad ni el musculo electoral para contener la palizada que arrastra la avalancha provocada por el Petrismo popular que encarna el cambio y el Uribismo moribundo que nos quiere regresar al pasado. La avalancha victoriosa del Petrismo popular, con Iván Cepeda a la cabeza, se desplaza raudamente con motores fuera de borda, por un cauce comparable al Rio Magdalena; mientras que la avalancha provocada por el Uribismo moribundo, se desplaza en un carro motoreado, por un cauce comparable al rio Villa vieja, guardadas las proporciones que se notan en la calle.
El centro político no cuenta con una figura que de la noche a la mañana esté en condiciones de voltear esa polarización extrema, utilizada por los bandos en disputa, como herramienta estratégica para ganar la partida presidencial. La extrema derecha de la mano de todo el establecimiento político, económico y los medios de comunicación a su servicio, vienen moviendo esa estrategia desde el mismísimo momento del triunfo de Gustavo Petro, creyendo que por esa vía retornarían al poder, para seguir en las que estábamos, sometiendo a la inmensa mayoría de colombianos, a quienes la elite residual de intereses y privilegios mezquinos, que se lo traga todo para su club de amigos y herederos de ese poder mezquino y capital mal habido, nos aplicó a la inversa, los fines esenciales del estado. No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista, me lo recuerda Belarmina, cada vez que me topo con ella. Me cuenta la reconocida marchanta, que en el sur y demás puntos cardinales del Huila, hay un reguero de liberales, Godos, cambio radical y centro democrático, que decidieron salir del closet para enlistarse sin timidez alguna, en la campaña de Iván Cepeda presidente; porque se identifican con el legado de ese líder político y gran conductor de masas, que la historia patria recordará como el presidente que se la jugó y comprometió hasta los tuétanos, para equilibrar la balanza en favor del pueblo colombiano.
La nutrida manifestación de Iván Cepeda en Medellín, es un mensaje dramático para el Uribismo Antioqueño. El Petrismo, ya está sentado en la sala de la casa de miles de antioqueños y es una prueba fehaciente, que al departamento de Antioquia, le llegó la hora del cambio. En Medellín, mientras el Petrismo e Iván Cepeda entran por la puerta principal, el Uribismo rancio, sale por la ventana.
La estrategia del establecimiento político moribundo para encontrar audiencia en el pueblo colombiano, es tan cínica, que para justificar su estrategia sistemática de dinamitar y obstruir la acción del gobierno Petro, se parapetaron en clichés que han quedado tendidos en el camino:
El congreso justifica el burdo hundimiento de las reformas, argumentando que es autónomo, no es apéndice del gobierno y que el hundimiento de las reformas, solo consultan el interes general de los colombianos, que el gobierno debe acatar con rigor. El Consejo Nacional Electoral pide respeto a su autonomía e independencia, justificando su descarado activismo político de aniquilamiento de las candidaturas opuestas a su guarida, argumentando que sus decisiones se toman con apego a la ley, cuando hasta el más elemental de los ciudadanos tiene claro que de haberse permitido la participación de Iván Cepeda en la pasada consulta, el Pacto Histórico, se hubiera alzado con al menos 35 curules en el senado y 50 en la cámara de representantes. Las altas Cortes que desde los tiempos del ubérrimo, son parte del maloliente activismo político, que arruino su imagen, independencia y credibilidad, reclaman sin merecerlo, respeto y acatamiento por sus decisiones. Hoy, ni son supremas, ni tienen la majestad.
La junta directiva y el gerente del Banco de la república, andan enfurecidos y rasgando sus vestiduras, por la abrupta salida del Ministro de hacienda, reclamando respeto a su independencia y autonomía. Se pregunta: Autonomía e independencia de quién? Esos tecnócratas neoliberales, pregonan autonomía e independencia del ejecutivo, pero simultáneamente evidencian una dependencia extrema de los grupos económicos y el capital financiero, que viola principios de la norma superior, porque de la almendra de su contenido, nacen los fines esenciales del estado, cuya prioridad es garantizar el bienestar general de los colombianos y no la genuflexión al capital financiero. Los indicadores que el capitalismo siempre ha utilizado para saber si la economía está bien, desmienten todos los vaticinios catastrofistas del Banco y los tecnócratas de escritorio incrustados políticamente en la junta, Y demuestran que la economía a pesar de algunos desafíos, está bien; crece la producción, decrece el desempleo, la inflación está controlada y la apreciación del peso frente al dólar, son prueba de ello.
Nota de cierre: De visita por Gigante el pasado domingo de ramos; vi en la iglesia a Crispulo y Belarmina, voleando camándula de rodillas, en señal de sacrificio y fe. Quise esquivarlos para no hablar de política en semana santa; pero sin darme cuenta y cuando estaba rezando el yo pecador, fui abordado de inmediato por este par de campesinos politiqueros. Me invitaron a Pitalito a la gran manifestación de Cepeda este viernes 11 de abril; me dijeron que por comida no me preocupara porque ellos llevaban un atado de carne frita y yuca cocida, para que comiéramos en el parque principal de Pitalito. Me dijeron que le pedirán a Cepeda que nombre a Petro ministro de hacienda, mientras el congreso afinaba y que si seguían en las mismas, convoque una Asamblea Nacional constituyente, encabezada por Gustavo Petro, para acabarlos de rematar, aprobando las reformas que se quedaron en el tintero, y de ñapa, permitir el retorno de Gustavo Petro a la presidencia de la república. Al que no quiere caldo, se le dan dos tasas, me advertían con voz rebelde este par de Petristas furibundos.