Francisco Petrone y mi familia
Quienes no conocieron a mi padre, Eliseo Diego, lo imaginan como alguien muy serio, algo sombrío, encerrado en su mundo de la poesía y la literatura. Y aunque todo eso no deja de ser cierto, era también un hombre con un fino sentido del humor: hacía chistes con mi hermano Rapi, formaba dúos simpatiquísimos con sus amigos Octavio Smith y Cintio Vitier. Agustín Pi participaba con sugerencias y, sobre todo, con sus carcajadas, que se escuchaban en toda la casa. Esta faceta de mi padre explica los “telegramas” que leerán al final de este trabajo.
Francisco Petrone (Buenos Aires, 1902–1967) fue un gran actor de cine y de teatro. En Cuba se le conocía por sus películas La guerra gaucha y Todo un hombre 1, ambas de principios de la década de 1940 y muy difundidas por la televisión cubana en las décadas de 1950 y 1960. Yo las vi ya de adolescente y recuerdo muy bien algunos breves parlamentos, especialmente de Todo un hombre, que en mi familia se repetían siempre con una sonrisa.
En el filme, Petrone interpreta a un rico y poderoso empresario, rudo y áspero, casado con una mujer que constantemente le exige atención y es muy celosa. Ella (Amelia Bence, también muy famosa y gran actriz de la época) inventa un romance con un amigo medio tonto que visita la casa. Se lo dice a Petrone delante del supuesto amante y él le responde, airado: “¡Mi casa no es un tiatro!” (lo dice tan fuerte que la “e” suena como una “i”), y al visitante: “O mi mujer resulta loca, o le levanto a usted y a ella la tapa de los sesos”.
El matrimonio se reconcilia; más tarde ella enferma y muere. En la última escena, Petrone dice,........
