Cuba ante el espejo venezolano: cuando postergar las decisiones deja de ser una opción

A la luz de los acontecimientos recientes en Venezuela, Cuba enfrenta hoy una disyuntiva más clara y más urgente que en cualquier otro momento de las últimas décadas: abrirse de manera decidida y creíble a la reforma económica, a la modernización institucional y a una participación cívica más amplia, o continuar por un camino de deterioro administrado que reduce, día tras día, su margen de decisión y la expone a dinámicas externas cada vez menos controlables. El verdadero riesgo no es el cambio; el verdadero riesgo es seguir postergándolo hasta que sus costos superen cualquier capacidad de conducción interna.

Lo ocurrido en Venezuela, más allá de las acusaciones contra el liderazgo y de los resultados electorales ampliamente cuestionados, responde a una acumulación prolongada de abusos de poder, corrupción estructural y a una concepción del Estado que confundió autoridad con impunidad. La gobernabilidad fue reemplazada por la imposición y la legitimidad por la coerción, bajo la ilusión de que el control absoluto podía sustituir a las instituciones. Nada de esto implica una validación de soluciones impuestas desde fuera, sino una advertencia sobre los costos inevitables de ignorar los límites que incluso los sistemas más cerrados terminan enfrentando.

La experiencia venezolana demuestra algo esencial: los sistemas políticos rara vez colapsan de manera súbita; se vacían lentamente. Primero se erosiona la economía real, luego la confianza ciudadana y, finalmente, la capacidad institucional. Cuando ese........

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